Fisioterapia y cáncer
El cáncer es una enfermedad que va en aumento. Su incidencia para el año 2040 se estima que se va a duplicar (+63%) con respecto a los datos de. 2018. Los tumores más diagnosticados en el mundo son el de pulmón seguido por el de mama, y colorectal.
Debemos tener en cuenta que los diagnósticos van en aumento, la supervivencia se ha duplicado en los últimos 40 años, y que todo esto conlleva a un aumento del número de personas que han superado un cáncer o que lo padecen, con sus consecuencias.
Muchas de esas consecuencias se combaten con ejercicio físico terapéutico, con lo cual los fisioterapeutas debemos estar informados y preparados para ello. Cuando hablamos de personas que han padecido o padecen un cáncer, no todo ejercicio vale. Es por ello, que el fisioterapeuta es el profesional sanitario encargado de organizar, programar y dosificar los ejercicios con objetivos terapéuticos con el fin de mejorar o mantener las funciones y la calidad de vida.

En la imagen anterior se puede ver cómo ha cambiado el paradigma del ejercicio y el cáncer. En los años 90 se aconsejaba a las personas con cáncer el reposo y la evitación de la actividad física para evitar la fatiga asociada al cáncer. Cuando se empezó a investigar, comenzaron a observar beneficios del ejercicio en los pacientes y fue a partir de los 2010 cuando las guías de práctica clínica empezaron a recomendar de forma pautada y programada ejercicio físico terapéutico en las personas padecientes de cáncer.
Actualmente hay numerosa investigación sobre los beneficios del ejercicio en estas personas aunque aún queda mucho por investigar.
En 2019 la ACSM (American College of Sports Medicine) publicó una guía donde explicaban el nivel de evidencia del ejercicio en diferentes afecciones, como se muestra a continuación:

El ejercicio terapéutico en oncología se debe prescribir mediante programas, la mayoría de 12 semanas de en las que se va progresando en base a objetivos consensuados con el paciente y oncólogos, con 3 días de ejercicio aeróbico de unos 30 minutos y 2 días de ejercicios de fuerza en la mayoría de los casos. No siempre puesto que variará en función del paciente, el tipo de tumor, y el estado del mismo.
Los programas de ejercicio terapéutico han de ser individualizados, con objetivos concretos (ej:mejorar la movildiad del brazo) y objetivos sistémicos o generales (ej: mejorar el consumo de oxígeno o aumentar la masa muscular para disminuir la toxicidad de los tratamientos). El paciente ha de estar monitorizado durante los programas tanto intrasesiones como intersesiones para evaluar la asimilación del ejercicio y posibles contras que hagan que se deba ajustar el ejercicio.
Todos los pacientes padecientes de cáncer o supervivientes de cáncer pueden beneficiarse del ejercicio, pero éste ha de ser pautado, programado y supervisado por un profesional sanitario como el FISIOTERAPEUTA.
